domingo, 28 de julio de 2013

LA NIÑA QUE CREÍA QUE NO SABÍA DIBUJAR

Mi otra gran pasión que he practicado desde que era una niña es la pintura.
Cuando yo tenía 9 años, no eran muy habituales las clases extraescolares, como ahora, pero, en el cole nuevo, en el que ingresé ese año, sí. Había una monjita, Sor Francisca, que pintaba de maravilla y daba clases dos días en semana de 14,00 a 15,00. Cuando mi madre se enteró, se apresuró a apuntarme porque, según ella, dibujaba fatal, y, ahí me presenté un Martes muerta de la vergüenza, porque en aquellos años creía "a pies juntillas" cualquier cosa que mi madre dijera de mí.

 Sor Francisca me hizo empezar de cero,  dibujando con los lápices Caran´dche  -es curioso como ven los niños las cosas. En aquel momento,  no valoraba esos lápices, tan sólo porque eran la demostración de que estaba en el nivel más bajo de la pintura. Les sacaba punta tan a menudo y tan concienzudamente, que no había mes que a mi madre no le tocara comprarme otra cajita metálica. Sólo ahora, que los busqué con nostalgia y ahinco para enseñar a mi hijo, he visto la gran  calidad de esos lápices.  Y qué decir de su precio, que no sé cómo mi madre no me metió un buén castigo por tratarlos tan mal.  Pero en aquel momento, yo no lo veía así y no paraba de mirar con una mezcla de envidia y admiración a aquellas compañeras que estaban en el nivel más alto, el del óleo.
En esas estaba cuando se estrenó la serie de dibujos animados  "Don Quijote" en la tv, que no me perdía ningún sábado. Así fue como decidí dibujar la cara del Quijote - porque Sor Francisca nos dejaba dibujar lo que quisiéramos- y, para mi sorpresa, fue mi salto al guach - ahora llamado también témpera-  y de ahí, en muy poco tiempo, al óleo junto a aquellas que yo miraba tanto.

Por mucho que Sor Francisca intentó que me quitara aquella inseguridad durante el tiempo que estuve con ella, nunca fuí capaz de sentirme a la misma altura que mis otras compañeras, siempre pensé que era mediocre y que no sabía pintar. Cuando la pintura se me complicaba, Sor Francisca intentaba que  lo arreglara sóla, pero, yo, le pedía a escondidas a Anabel, que era de mi clase y a la que todas considerábamos una "portento" en pintura, que me lo arreglase. A ésto se apuntó también Susana, tambien de nuestra clase, que se sentía igual que yo. Así fue como acabamos haciendo siempre las tres el mismo cuadro, normalmente elegido por Anabel puesto que tenía que hacer el suyo y contribuir en gran medida a que el nuestro acabara bien.
Mi relación con la pintura acabó cuando acabé el colegio, convencida, en secreto, que yo no sabía pintar, ni dibujar, a pesar de las alabanzas de mi madre y hermanos cada vez que llevé un cuadro a casa ,en mi interior reconocía que carecía de mérito puesto que no estaban totalmente hechos por mí.

Muchos años después, cuando estaba estudiando la carrera de Derecho, decidí volver a intentarlo por mi cuenta porque deseaba tener un retrato de mi perra, Raisha. Comencé y se me complicó como siempre, pero ya no estaba Anabel para arreglar o acabar el cuadro. Lo dejé olvidado unos días, y a punto estuve de tirarlo, hasta que una noche volví a ello. Aquello que parecía un "churro", comenzó a adquirir forma. ESE FUE MI PRIMER Y VERDADERO CUADRO, y  mi gran descubrimiento: SABÍA PINTAR Y NO LO HACÍA NADA MAL.

Desde entonces, he seguido haciendo mis "pinitos", y he realizado retratos, paisajes, flores... trabajado con pastel, carboncillo, óleo, acrílico, lapiceros ( Carand'ache por supuesto) e incluso, hace unos pocos meses, me atreví con una acuarela del Castillo de Pambre.

Ahora, hago retratos por encargo , disfruto muchísimo dibujando o pintando, de la misma forma que lo hago cuando hago una manualidad.

GRACIAS SOR FRANCISCA, porque me enseñaste todo lo que sé, todo estaba ahí, en mi subconsciente, pero mis prejuicios, la dureza con la que a menudo me juzgo, no me habían dejado ver ese "tesoro"que tenía latente y pugnando por salir. Hoy más que nunca reconozco esa gran verdad





que "EL VERDADERO ENEMIGO NUESTRO SOMOS NOSOTROS MISMOS".

sábado, 27 de julio de 2013

OTRO JARDÍN ZEN CONVERTIDO EN MARCO DE FOTOS

Así era el soporte del jardín Zen antes de tunearlo. Ya veis, un simple rectángulo de madera donde se colocaba la arena con las piedras.

Y así es como ha quedado después del tuneado. Utilicé la figura de una hadita y de un unicornio que tenía por casa y que ya no sabía dónde ponerlas ( ¡Nos juntamos con tantos cachibaches en las casas!)

Y con barro hice las hojas verdes y amarillas de un lateral, las hojas alargadas y piedras debajo del unicornio para que hicieran juego con las que ya tenía la propia figura.

Una buena pintura, un poco de brillo y un fondo bonito y ¡Listo! ya tengo otro marco para poner a la gente que quiero.

jueves, 6 de diciembre de 2012

EL PORTÁTIL SIEMPRE PROTEGIDO Y BONITO

Los portátiles son delicados, sobre todo si tenemos niños, o, mascotas, como los gatos, que en cualquier descuido pueden darle un golpe o subirse encima de ellos cuando los tenemos cerrados.

En mi caso no fué por los niños, pero sí por mis dos gatitos, que al ver algo plano sobre una mesa no habrían dudado en pisar por encima o incluso tumbarse. Y, después de que me regalaran mi primer portátil no estaba yo muy por la labor de que mis gatos me lo fastidiaran por muy de segunda mano que sea.

Como no íba a estar constantemente guardandolo en un cajón , decidí buscar una solución...

 Y esto fué lo que se me ocurrió:

Es la tapa de la caja del portátil endurecida con la técnica del papel matché y, después pintada, adornada con  postales de haditas y duendes, envejecida y barnizada.

Tiene hecho hasta el huecho para que el cable no se quede pillado.

Como veis, he dejado sin cerrar la parte de detrás para que el portátil no se recaliente cuando he acabado de usarlo y le pongo la tapa.

Respeté el asa para que sea más cómodo trasportarla a otro lugar, aunque se vea la marca del fabricante.
Ha quedado tan resistente y robusta con esta técnica, que aunque mis gatos la pisen o se tumben, el portátil está totalmente protegido.

¡Y  queda más decorativo!

viernes, 2 de noviembre de 2012

¿QUIÉN DIJO QUE UNA TABLA DE PLANCHA NO PUEDE DECORAR Y PODER SEGUIR USÁNDOSE PARA PLANCHAR? OTRA IDEA PARA DARLE MÁS UTILIDADES.

En el post de las sillas del salón, si recordáis, os indiqué que lo que aparecía debajo de la ventana cubierto con una sábana con estampado de piedras, era mi tabla de la plancha. La coloqué ahí para que mis gatos pudieran comer y mirar por la ventana cuando yo no hicera uso de ella... La verdad, es que con la sábana quedaba un poco cutre, así que ya tenía en mente hacer algo para que resultara decorativa y original.

Las patas, las convertí en ramas de árbol con la técnica del papel matché. Y, además, añadí más ramitas de colores verde y crudo para que pareciera una pequeña cabaña. Coloqué alrededor de ellas grandes hojas verdes, puse una cestita de mimbre con un sofá cama , para que mis gatos tuvieran intimidad y se pudieran echar sus siestas. Y lo rematé con setas de barro, gnomos, pájaros y hasta un nido.
Sobre la tabla, puse unos colchoncitos finos y dos fundas iguales que imitan a las colchas de patchworck y que quedan muy bonitas ( cada una puesta a la contra para que tapen los dos extremos de la tabla).



  
 ¡AQUÍ LO TENÉIS!






No creo que hiciera falta, pero, por si hay alguno que no le parezca una tabla de planchar, he quitado una de las fundas para que se vea ,en esta foto, el soporte para colocar la plancha cuando está caliente.

Este es Rascayú. La hierba gatera + cama nueva = a gato "a gustito".

Su otra función: para que puedan comer. Esa es Micifuz comiendo a la vez que mira por la ventana. Ya sé que queda muy fea la malla que hay puesta en ella... pero para eso, difícilmente puedo hacer algo sin quitarle la visión de la calle a los gatos. Y, como tengo unos gatos "paracaidistas", si la ventana está abierta y ven un pájaro ¡¡¡ Es salto al vacío seguro!!!



Cuando quiero planchar, tan sólo tengo que quitar las fundas y los colchoncitos ¡ Y a planchar!
¡ Qué pena que no se me ocurra algo para que se planche sóla la ropa!











domingo, 28 de octubre de 2012

UN ARMARIO MUY GALÁCTICO: EL MIRADOR DE LA LUNA.


Como ya sabeis todos, mi hijo es un gran seguidor de Star Wars. Este verano, decidí redecorarle la habitación y basarla en esta temática. La pintamos, colocamos los posters de las tres primeras películas y uno gigante del Halcón Milenario, pusimos las espadas láser en las paredes y las naves en las estanterías. Pero, una vez acabada esta labor, me dí cuenta que al armario había que hacerle algo para que estuviera acorde con el resto del ambiente.

Al principio pensé en forrar el armario con papel pintado, pero era muy caro, así que seguí cavilando qué hacer, hasta que un día me fijé en una funda nórdica de la Tierra vista desde la Luna que tengo para la cama de mi hijo.

Con la tela forré las puertas y dí varias manos de barniz hasta conseguir que se plastificara.

El marco está hecho con papel de periódico ,para hacer los cráteres y montañas lunares, y, cubierto con papel higiénico, haciendo la técnica del papel matché. Pensé en cubrirlo con aquaplast, pero adquirió tal dureza que tan sólo fueron necesarias unas manos de barniz para preservar la pintura final.

Por último, los tiradores, éstos ya no pegaban puesto que eran con forma de locomotora de tren de madera. Con barro, cambié la forma, creé los orificios que suelen tener, y, con la pintura y el barniz, quedaron genial.







Aquí podéis ver el proceso de trabajo.





Parte de arriba del marco ya forrada, y a la espera de secado para poder pintarlo. Gracias a que lo hice en verano, el tiempo de secado fué menor.
El marco superior ,que aparece en la anterior imágen, ya pintado y barnizado.


 

Los pomos que eran una locomotora de tren, convertidos en meteoritos de barro.




La tela del armario absorve la luz y a oscuras se ilumina, lo que hace que sea aún más bonito y original.

Como veis, los costes en material han sido muy baratos, pero, sí ha sido muy laboriosa su creación.

Me ha llevado todo el verano, pero el resultado ha merecido la pena ¿ No os parece?







viernes, 10 de agosto de 2012

Me cansé del Jardín Zen... Adivinida en qué lo convertí


Me gustan los jardines zen pero a la hora de limpiarlos son muy poco prácticos. Toda la arena se sale cuando limpias el polvo alrededor, y, ni que decir tiene, que es prácticamente imposible limpiar la  que se va depositando sobre la arena .

Por ello, después de tenerlos varios años, y tras decidir cambiar la decoración de la habitación donde los tenía , pensé que era hora de hacer un trabajo de reciclado.

Se me ocurrió que podían ser unos magníficos marcos de fotos para colgar en la pared de mi salón.

 También aproveché algunas de las figuritas que me salieron en la sorpresa del Roscón de Reyes ( la bruja y la ranita) y un gnomo que tenía por ahí olvidado porque siempre se caía donde lo tenía colgado.

 Con barro, mis manos y una buena pintura, este fué el resultado.








   


El hada, al igual que el árbol, setas, cascada y rocas están hechas por mí en barro, pintado con acrílicos y barnizado. 
 







Aquí os muestro la otra base de jardín zen que me queda por hacer. Todavía estoy pensando cómo adornarla para que tengan la misma temática pero con ornamentación diferente... Tal vez un unicornio...




La fotos están tapadas para preservar la intimidad de las personas que aparecen en ellas.

Siento haberos tenido abandonados tanto tiempo, en mi próximo enlace entendereis por qué... 

A finales de la semana que viene, espero poder publicar mi próximo enlace, " Un mirador en la luna" y no va "de farol", será un mirador tan real que parecerá que desde la luna estamos viendo la tierra, incluso cuando las luces de la habitación estén apagadas.


                                           NO OS LO PERDAIS.

                                           ¡HASTA PRONTO!

sábado, 7 de julio de 2012

Y una Tabla de Planchar, de mesa, se puede convertir en...


UN REVISTERO EN FORMA DE BARCA DE PESCADORES:


 Con la técnica del papel maché, y mucha imaginación, este es el resultado:









 Originariamente, estaba encima de una mesa de escritorio, y así, mi hijo podía tener en ella los botes con los lapiceros, bolis, celo, tijeras etc... Pero al ocupar mucho espacio, la envejecí, le coloqué la red y la botella como adornos extra. y ,  la reconvertí en un original revistero.